domingo, 8 de diciembre de 2024

Inmaculada Concepción

Ciclo C

Primera lectura

Dios mostrará tu esplendor

Lectura del libro de Baruc.

Jerusalén, despójate del vestido

de luto y aflicción que llevas,

y vístete las galas perpetuas

de la gloria que Dios te concede.

Envuélvete ahora en el manto

de la justicia de Dios,

y ponte en la cabeza la diadema

de la gloria del Eterno,

porque Dios mostrará tu esplendor

a cuantos habitan bajo el cielo.

Dios te dará un nombre para siempre:

«Paz en la justicia» y «Gloria en la piedad».

En pie, Jerusalén, sube a la altura,

mira hacia oriente y contempla a tus hijos:

el Santo los reúne de oriente a occidente

y llegan gozosos invocando a su Dios.

A pie tuvieron que partir,

conducidos por el enemigo,

pero Dios te los traerá con gloria,

como llevados en carroza real.

Dios ha mandado rebajarse

a todos los montes elevados

y a todas las colinas encumbradas;

ha mandado rellenarse a los barrancos

hasta hacer que el suelo se nivele,

para que Israel camine seguro,

guiado por la gloria de Dios.

Ha mandado a los bosques

y a los árboles aromáticos

que den sombra a Israel.

Porque Dios guiará a Israel

con alegría, a la luz de su gloria,

con su justicia y su misericordia.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial

R. El Señor ha estado grande con nosotros,

y estamos alegres.

V. Cuando el Señor hizo volver a los cautivos de Sion,

nos parecía soñar:

la boca se nos llenaba de risas,

la lengua de cantares. R.

V. Hasta los gentiles decían:

«El Señor ha estado grande con ellos».

El Señor ha estado grande con nosotros,

y estamos alegres. R.

V. Recoge, Señor, a nuestros cautivos

como los torrentes del Negueb.

Los que sembraban con lágrimas

cosechan entre cantares. R.

V. Al ir, iba llorando,

llevando la semilla;

al volver, vuelve cantando,

trayendo sus gavillas. R.

Segunda lectura

Que lleguéis al Día de Cristo limpios e irreprochables

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses.

Hermanos:

Siempre que rezo por vosotros, lo hago con gran alegría. Porque habéis sido

colaboradores míos en la obra del Evangelio, desde el primer día hasta hoy.

Esta es nuestra confianza: que el que ha inaugurado entre vosotros esta buena obra, la

llevará adelante hasta el Día de Cristo Jesús.

Esto que siento por vosotros está plenamente justificado: os llevo en el corazón, porque

tanto en la prisión como en mi defensa y prueba del Evangelio, todos compartís mi

gracia.

Testigo me es Dios del amor entrañable con que os quiero, en Cristo Jesús. Y esta es mi

oración: que vuestro amor siga creciendo más y más en penetración y en sensibilidad

para apreciar los valores.

Así llegaréis al Día de Cristo limpios e irreprochables, cargados de frutos de justicia,

por medio de Cristo Jesús, para gloria y alabanza de Dios.

Palabra de Dios.

Aleluya

R. Aleluya, aleluya, aleluya. V. Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos. Toda carne verá la salvación de Dios. R.

Evangelio

Toda carne verá la salvación de Dios

+ Lectura del santo Evangelio según san Lucas.

En el año decimoquinto del imperio del emperador Tiberio, siendo Poncio Pilato

gobernador de Judea, y Herodes tetrarca de Galilea, y su hermano Filipo tetrarca de

Iturea y Traconítide, y Lisanio tetrarca de Abilene, bajo el sumo sacerdocio de Anás y

Caifás, vino la palabra de Dios sobre Juan, hijo de Zacarías, en el desierto.

Y recorrió toda la comarca del Jordán, predicando un bautismo de conversión para

perdón de los pecados, como está escrito en el libro de los oráculos del profeta Isaías:

«Voz del que grita en el desierto:

Preparad el camino del Señor,

allanad sus senderos;

los valles serán rellenados,

los montes y colinas serán rebajados;

lo torcido será enderezado,

lo escabroso será camino llano.

Y toda carne verá la salvación de Dios».

Palabra del Señor.

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