Primera lectura
Pediste para ti inteligencia
Lectura del primer libro de los Reyes.
En aquellos días, el Señor se apareció de noche en sueños a Salomón y le dijo:
«Pídeme lo que deseas que te dé».
Salomón respondió:
«Señor mi Dios: Tú has hecho rey a tu siervo en lugar de David mi padre, pero yo soy
un muchacho joven y no sé por dónde empezar o terminar. Tu siervo está en medio de
tu pueblo, el que tú te elegiste, un pueblo tan numeroso que no se puede contar ni
calcular. Concede, pues, a tu siervo, un corazón atento para juzgar a tu pueblo y
discernir entre el bien y el mal. Pues, cierto, ¿quién podrá hacer justicia a este pueblo
tuyo tan inmenso?».
Agradó al Señor esta súplica de Salomón.
Entonces le dijo Dios:
«Por haberme pedido esto y no una vida larga o riquezas para ti, por no haberme pedido
la vida de tus enemigos sino inteligencia para atender a la justicia, yo obraré según tu
palabra: te concedo, pues, un corazón sabio e inteligente, como no ha habido antes de ti
ni surgirá otro igual después de ti».
Palabra de Dios.
Salmo responsorial
R. ¡Cuánto amo tu ley, Señor!
V. Mi porción es el Señor;
he resuelto guardar tus palabras.
Más estimo yo la ley de tu boca
que miles de monedas de oro y plata. R.
V. Que tu bondad me consuele,
según la promesa hecha a tu siervo;
cuando me alcance tu compasión, viviré,
y tu ley será mi delicia. R.
V. Yo amo tus mandatos
más que el oro purísimo;
por eso aprecio tus decretos
y detesto el camino de la mentira. R.
V. Tus preceptos son admirables,
por eso los guarda mi alma;
la explicación de tus palabras ilumina,
da inteligencia a los ignorantes. R.
Segunda lectura
Nos predestinó a reproducir la imagen de su Hijo
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos.
Hermanos:
Sabemos que a los que aman a Dios todo les sirve para el bien; a los cuales ha llamado
conforme a su designio.
Porque a los que había conocido de antemano los predestinó a reproducir la imagen de su
Hijo, para que él fuera el primogénito entre muchos hermanos.
Y a los que predestinó, los llamó; a los que llamó, los justificó; a los que justificó, los
glorificó.
Palabra de Dios.
Aleluya
R. Aleluya, aleluya, aleluya. V. Bendito seas, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has revelado los misterios del reino a los pequeños. R.
Evangelio
Vende todo lo que tiene y compra el campo
+ Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente:
«El reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en el campo: el que lo encuentra,
lo vuelve a esconder y, lleno de alegría, va a vender todo lo que tiene y compra el
campo.
El reino de los cielos se parece también a un comerciante de perlas finas, que al
encontrar una de gran valor se va a vender todo lo que tiene y la compra.
El reino de los cielos se parece también a la red que echan en el mar y recoge toda clase
de peces: cuando está llena, la arrastran a la orilla, se sientan y reúnen los buenos en
cestos y los malos los tiran.
Lo mismo sucederá al final de los tiempos: saldrán los ángeles, separarán a los malos de
los buenos y los echarán al horno de fuego. Allí será el llanto y el rechinar de dientes.
¿Habéis entendido todo esto?».
Ellos le responden:
«Sí».
Él les dijo:
«Pues bien, un escriba que se ha hecho discípulo del reino de los cielos es como un
padre de familia que va sacando de su tesoro lo nuevo y lo antiguo».
Palabra del Señor.
Evangelio
Vende todo lo que tiene y compra el campo
+ Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente:
«El reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en el campo: el que lo encuentra,
lo vuelve a esconder y, lleno de alegría, va a vender todo lo que tiene y compra el
campo.
El reino de los cielos se parece también a un comerciante de perlas finas, que al
encontrar una de gran valor se va a vender todo lo que tiene y la compra».
Palabra del Señor.