domingo, 13 de julio de 2025

15º Domingo del Tiempo Ordinario

Ciclo C

Primera lectura

El mandamiento está muy cerca de ti para que lo cumplas

Lectura del libro del Deuteronomio.

Moisés habló al pueblo, diciendo:

«Escucha la voz del Señor, tu Dios, observando sus preceptos y mandatos, lo que está

escrito en el libro de esta ley, y vuelve al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda

tu alma.

Porque este precepto que yo te mando hoy no excede tus fuerzas, ni es inalcanzable. No

está en el cielo, para poder decir: “¿Quién de nosotros subirá al cielo y nos lo traerá y

nos lo proclamará, para que lo cumplamos?”. Ni está más allá del mar, para poder decir:

“¿Quién de nosotros cruzará el mar y nos lo traerá y nos lo proclamará, para que lo

cumplamos?”.

El mandamiento está muy cerca de ti: en tu corazón y en tu boca, para que lo cumplas».

Palabra de Dios.

Salmo responsorial

R. Humildes, buscad al Señor, y revivirá vuestro corazón.

V. Mi oración se dirige a ti,

Señor, el día de tu favor;

que me escuche tu gran bondad,

que tu fidelidad me ayude.

Respóndeme, Señor, con la bondad de tu gracia;

por tu gran compasión, vuélvete hacia mí. R.

V. Yo soy un pobre malherido;

Dios mío, tu salvación me levante.

Alabaré el nombre de Dios con cantos,

proclamaré su grandeza con acción de gracias. R.

V. Miradlo, los humildes, y alegraos;

buscad al Señor, y revivirá vuestro corazón.

Que el Señor escucha a sus pobres,

no desprecia a sus cautivos. R.

V. Dios salvará a Sion,

reconstruirá las ciudades de Judá.

La estirpe de sus siervos la heredará,

los que aman su nombre vivirán en ella. R.

Salmo responsorial

R. Los mandatos del Señor son rectos

y alegran el corazón.

V. La ley del Señor es perfecta

y es descanso del alma;

el precepto del Señor es fiel

e instruye a los ignorantes. R.

V. Los mandatos del Señor son rectos

y alegran el corazón;

la norma del Señor es límpida

y da luz a los ojos. R.

V. El temor del Señor es puro

y eternamente estable;

los mandamientos del Señor son verdaderos

y enteramente justos. R.

V. Más preciosos que el oro,

más que el oro fino;

más dulces que la miel

de un panal que destila. R.

Segunda lectura

Todo fue creado por él y para él

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses.

Cristo Jesús es imagen del Dios invisible,

primogénito de toda criatura;

porque en él fueron creadas todas las cosas:

celestes y terrestres,

visibles e invisibles.

Tronos y Dominaciones,

Principados y Potestades;

todo fue creado por él y para él.

Él es anterior a todo,

y todo se mantiene en él.

Él es también la cabeza del cuerpo: de la Iglesia.

Él es el principio, el primogénito de entre los muertos,

y así es el primero en todo.

Porque en él quiso Dios que residiera toda la plenitud.

Y por él y para él

quiso reconciliar todas las cosas,

las del cielo y las de la tierra,

haciendo la paz por la sangre de su cruz.

Palabra de Dios.

Aleluya

R. Aleluya, aleluya, aleluya. V. Tus palabras, Señor, son espíritu y vida; tú tienes palabras de vida eterna. R.

Evangelio

¿Quién es mi prójimo?

+ Lectura del santo Evangelio según san Lucas.

En aquel tiempo, se levantó un maestro de la ley y preguntó a Jesús para ponerlo a

prueba:

«Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?».

Él le dijo:

«¿Qué está escrito en la ley? ¿Qué lees en ella?».

Él respondió:

«“Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu

fuerza” y con toda tu mente. Y “a tu prójimo como a ti mismo”».

Él le dijo:

«Has respondido correctamente. Haz esto y tendrás la vida».

Pero el maestro de la ley, queriendo justificarse, dijo a Jesús:

«¿Y quién es mi prójimo?».

Respondió Jesús diciendo:

«Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó, cayó en manos de unos bandidos, que lo

desnudaron, lo molieron a palos y se marcharon, dejándolo medio muerto. Por

casualidad, un sacerdote bajaba por aquel camino y, al verlo, dio un rodeo y pasó de

largo. Y lo mismo hizo un levita que llegó a aquel sitio: al verlo dio un rodeo y pasó de

largo. Pero un samaritano que iba de viaje llegó adonde estaba él y, al verlo, se

compadeció, y acercándose, le vendó las heridas, echándoles aceite y vino, y,

montándolo en su propia cabalgadura, lo llevó a una posada y lo cuidó. Al día siguiente,

sacando dos denarios, se los dio al posadero y le dijo: “Cuida de él, y lo que gastes de

más yo te lo pagaré cuando vuelva”. ¿Cuál de estos tres te parece que ha sido prójimo

del que cayó en manos de los bandidos?».

Él dijo:

«El que practicó la misericordia con él».

Jesús le dijo:

«Anda y haz tú lo mismo».

Palabra del Señor.

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