domingo, 3 de agosto de 2025

18º Domingo del Tiempo Ordinario

Ciclo C

Primera lectura

¿Qué saca el hombre de todos los trabajos?

Lectura del libro del Eclesiastés.

¡Vanidad de vanidades!, —dice Qohélet—. ¡Vanidad de vanidades; todo es vanidad!

Hay quien trabaja con sabiduría, ciencia y acierto, y tiene que dejarle su porción a uno

que no ha trabajado. También esto es vanidad y grave dolencia.

Entonces, ¿qué saca el hombre de todos los trabajos y preocupaciones que lo fatigan

bajo el sol?

De día su tarea es sufrir y penar; de noche no descansa su mente. También esto es

vanidad.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial

R. Señor, tú has sido nuestro refugio

de generación en generación.

V. Tú reduces el hombre a polvo,

diciendo: «Retornad, hijos de Adán».

Mil años en tu presencia son un ayer que pasó;

una vela nocturna. R.

V. Si tú los retiras

son como un sueño,

como hierba que se renueva:

que florece y se renueva por la mañana,

y por la tarde la siegan y se seca. R.

V. Enséñanos a calcular nuestros años,

para que adquiramos un corazón sensato.

Vuélvete, Señor, ¿hasta cuándo?

Ten compasión de tus siervos. R.

V. Por la mañana sácianos de tu misericordia,

y toda nuestra vida será alegría y júbilo.

Baje a nosotros la bondad del Señor

y haga prósperas las obras de nuestras manos.

Sí, haga prósperas las obras de nuestras manos. R.

Segunda lectura

Buscad los bienes de allá arriba, donde está Cristo

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses.

Hermanos:

Si habéis resucitado con Cristo, buscad los bienes de allá arriba, donde Cristo está

sentado a la derecha de Dios; aspirad a los bienes de arriba, no a los de la tierra.

Porque habéis muerto; y vuestra vida está con Cristo escondida en Dios. Cuando

aparezca Cristo, vida vuestra, entonces también vosotros apareceréis gloriosos,

juntamente con él.

En consecuencia, dad muerte a todo lo terreno que hay en vosotros: la fornicación, la

impureza, la pasión, la codicia y la avaricia, que es una idolatría.

¡No os mintáis unos a otros!: os habéis despojado del hombre viejo, con sus obras, y os

habéis revestido de la nueva condición que, mediante el conocimiento, se va renovando

a imagen de su Creador, donde no hay griego y judío, circunciso e incircunciso, bárbaro,

escita, esclavo y libre, sino Cristo, que lo es todo, y en todos.

Palabra de Dios.

Aleluya

R. Aleluya, aleluya, aleluya. V. Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. R.

Evangelio

¿De quién será lo que has preparado?

+ Lectura del santo Evangelio según san Lucas.

En aquel tiempo, dijo uno de entre la gente a Jesús:

«Maestro, dile a mi hermano que reparta conmigo la herencia».

Él le dijo:

«Hombre, ¿quién me ha constituido juez o árbitro entre vosotros?».

Y les dijo:

«Mirad: guardaos de toda clase de codicia. Pues, aunque uno ande sobrado, su vida no

depende de sus bienes».

Y les propuso una parábola:

«Las tierras de un hombre rico produjeron una gran cosecha. Y empezó a echar

cálculos, diciéndose:

“¿Qué haré? No tengo donde almacenar la cosecha”.

Y se dijo:

“Haré lo siguiente: derribaré los graneros y construiré otros más grandes, y almacenaré

allí todo el trigo y mis bienes. Y entonces me diré a mí mismo: alma mía, tienes bienes

almacenados para muchos años; descansa, come, bebe, banquetea alegremente”.

Pero Dios le dijo:

“Necio, esta noche te van a reclamar el alma, y ¿de quién será lo que has preparado?”.

Así es el que atesora para sí y no es rico ante Dios».

Palabra del Señor.

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