Primera lectura
Mirad a mi siervo, en quien me complazco
Lectura del libro de Isaías.
Esto dice el Señor:
«Mirad a mi siervo, a quien sostengo;
mi elegido, en quien me complazco.
He puesto mi espíritu sobre él,
manifestará la justicia a las naciones.
No gritará, no clamará,
no voceará por las calles.
La caña cascada no la quebrará,
la mecha vacilante no la apagará.
Manifestará la justicia con verdad.
No vacilará ni se quebrará,
hasta implantar la justicia en el país.
En su ley esperan las islas.
Yo, el Señor,
te he llamado en mi justicia,
te cogí de la mano, te formé
e hice de ti alianza de un pueblo
y luz de las naciones,
para que abras los ojos de los ciegos,
saques a los cautivos de la cárcel,
de la prisión a los que habitan en tinieblas».
Palabra de Dios.
BAUTISMO DEL SEÑOR [21]
Salmo responsorial
R. El Señor bendice a su pueblo con la paz.
V. Hijos de Dios, aclamad al Señor,
aclamad la gloria del nombre del Señor,
postraos ante el Señor en el atrio sagrado. R.
V. La voz del Señor sobre las aguas,
el Señor sobre las aguas torrenciales.
La voz del Señor es potente,
la voz del Señor es magnífica. R.
V. El Dios de la gloria ha tronado.
En su templo, un grito unánime: «¡Gloria!».
El Señor se sienta sobre las aguas del diluvio,
el Señor se sienta como rey eterno. R.
Segunda lectura
Ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles.
En aquellos días, Pedro tomó la palabra y dijo:
«Ahora comprendo con toda verdad que Dios no hace acepción de personas, sino que
acepta al que lo teme y practica la justicia, sea de la nación que sea. Envió su palabra a
los hijos de Israel, anunciando la Buena Nueva de la paz que traería Jesucristo, el Señor
de todos.
Vosotros conocéis lo que sucedió en toda Judea, comenzando por Galilea, después del
bautismo que predicó Juan. Me refiero a Jesús de Nazaret, ungido por Dios con la
fuerza del Espíritu Santo, que pasó haciendo el bien y curando a todos los oprimidos por
el diablo, porque Dios estaba con él».
Palabra de Dios.
BAUTISMO DEL SEÑOR [21]
Aleluya
R. Aleluya, aleluya, aleluya. V. Se abrieron los cielos y se oyó la voz del Padre: «Este es mi Hijo, el amado; escuchadlo». R.
Evangelio
Jesús fue bautizado; y, mientras oraba, se abrieron los cielos
+ Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
En aquel tiempo, como el pueblo estaba expectante, y todos se preguntaban en su
interior sobre Juan si no sería el Mesías, Juan les respondió dirigiéndose a todos:
«Yo os bautizo con agua; pero viene el que es más fuerte que yo, a quien no merezco
desatarle la correa de sus sandalias. Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego».
Y sucedió que, cuando todo el pueblo era bautizado, también Jesús fue bautizado; y,
mientras oraba, se abrieron los cielos, bajó el Espíritu Santo sobre él con apariencia
corporal semejante a una paloma y vino una voz del cielo:
«Tú eres mi Hijo, el amado; en ti me complazco».
Palabra del Señor.
El domingo posterior a la fiesta del Bautismo del Señor se inician las lecturas de los
domingos del tiempo ordinario (pp. zzzss).
BAUTISMO DEL SEÑOR [21]
Lecturas alternativas para los años C
Primera lectura
Se revelará la gloria del Señor, y la verán todos
Lectura del libro de Isaías.
«Consolad, consolad a mi pueblo
—dice vuestro Dios—;
hablad al corazón de Jerusalén,
gritadle,
que se ha cumplido su servicio
y está pagado su crimen,
pues de la mano del Señor ha recibido
doble paga por sus pecados».
Una voz grita:
«En el desierto preparadle
un camino al Señor;
allanad en la estepa
una calzada para nuestro Dios;
que los valles se levanten,
que montes y colinas se abajen,
que lo torcido se enderece
y lo escabroso se iguale.
Se revelará la gloria del Señor,
y la verán todos juntos
—ha hablado la boca del Señor—».
Súbete a un monte elevado,
heraldo de Sion;
alza fuerte la voz,
heraldo de Jerusalén;
álzala, no temas,
di a las ciudades de Judá:
«Aquí está vuestro Dios.
Mirad, el Señor Dios llega con poder
y con su brazo manda.
Mirad, viene con él su salario
y su recompensa lo precede.
Como un pastor que apacienta el rebaño,
reúne con su brazo los corderos
y los lleva sobre el pecho;
cuida él mismo a las ovejas que crían».
Palabra de Dios.
BAUTISMO DEL SEÑOR [21]
Salmo responsorial
R. Bendice, alma mía, al Señor:
¡Dios mío, qué grande eres!
V. ¡Dios mío, qué grande eres!
Te vistes de belleza y majestad,
la luz te envuelve como un manto.
Extiendes los cielos como una tienda. R.
V. Construyes tu morada sobre las aguas;
las nubes te sirven de carroza,
avanzas en las alas del viento;
los vientos te sirven de mensajeros;
el fuego llameante, de ministro. R.
V. Cuántas son tus obras, Señor,
y todas las hiciste con sabiduría;
la tierra está llena de tus criaturas.
Ahí está el mar: ancho y dilatado,
en él bullen, sin número,
animales pequeños y grandes. R.
V. Todos ellos aguardan
a que les eches comida a su tiempo:
se la echas, y la atrapan;
abres tu mano, y se sacian de bienes. R.
V. Escondes tu rostro, y se espantan;
les retiras el aliento, y expiran
y vuelven a ser polvo;
envías tu espíritu, y los creas,
y repueblas la faz de la tierra. R.
Segunda lectura
Nos salvó por el baño del nuevo nacimiento y de la renovación del Espíritu Santo
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a Tito.
Querido hermano:
Se ha manifestado la gracia de Dios, que trae la salvación para todos los hombres,
enseñándonos a que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, llevemos ya
desde ahora una vida sobria, justa y piadosa, aguardando la dicha que esperamos y la
manifestación de la gloria del gran Dios y Salvador nuestro, Jesucristo, el cual se
entregó por nosotros para rescatarnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo de
su propiedad, dedicado enteramente a las buenas obras.
Mas cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador y su amor al hombre, no
por las obras de justicia que hubiéramos hecho nosotros, sino, según su propia
misericordia, nos salvó por el baño del nuevo nacimiento y de la renovación del Espíritu
BAUTISMO DEL SEÑOR [21]
Santo, que derramó copiosamente sobre nosotros por medio de Jesucristo nuestro
Salvador, para que, justificados por su gracia, seamos, en esperanza, herederos de la
vida eterna.
Palabra de Dios.
Aleluya
R. Aleluya, aleluya, aleluya. V. Viene el que es más fuerte que yo —dijo Juan—; él os bautizará con Espíritu Santo y fuego. R.
Evangelio
Jesús fue bautizado; y, mientras oraba, se abrieron los cielos
+ Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
En aquel tiempo, como el pueblo estaba expectante, y todos se preguntaban en su
interior sobre Juan si no sería el Mesías, Juan les respondió dirigiéndose a todos:
«Yo os bautizo con agua; pero viene el que es más fuerte que yo, a quien no merezco
desatarle la correa de sus sandalias. Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego».
Y sucedió que, cuando todo el pueblo era bautizado, también Jesús fue bautizado; y,
mientras oraba, se abrieron los cielos, bajó el Espíritu Santo sobre él con apariencia
corporal semejante a una paloma y vino una voz del cielo:
«Tú eres mi Hijo, el amado; en ti me complazco».
Palabra del Señor.
El domingo posterior a la fiesta del Bautismo del Señor se inician las lecturas de los
domingos del tiempo ordinario (pp. zzzss).