domingo, 6 de diciembre de 2026

2º Domingo de Adviento

Ciclo B

Primera lectura

Preparadle un camino al Señor

Lectura del libro de Isaías.

«Consolad, consolad a mi pueblo

—dice vuestro Dios—;

hablad al corazón de Jerusalén,

gritadle,

que se ha cumplido su servicio

y está pagado su crimen,

pues de la mano del Señor ha recibido

doble paga por sus pecados».

Una voz grita:

«En el desierto preparadle

un camino al Señor;

allanad en la estepa

una calzada para nuestro Dios;

que los valles se levanten,

que montes y colinas se abajen,

que lo torcido se enderece

y lo escabroso se iguale.

Se revelará la gloria del Señor,

y la verán todos juntos

—ha hablado la boca del Señor—».

Súbete a un monte elevado,

heraldo de Sion;

alza fuerte la voz,

heraldo de Jerusalén;

álzala, no temas,

di a las ciudades de Judá:

«Aquí está vuestro Dios.

Mirad, el Señor Dios llega con poder

y con su brazo manda.

Mirad, viene con él su salario

y su recompensa lo precede.

Como un pastor que apacienta el rebaño,

reúne con su brazo los corderos

y los lleva sobre el pecho;

cuida él mismo a las ovejas que crían».

Palabra de Dios.

Salmo responsorial

R. Muéstranos, Señor, tu misericordia

y danos tu salvación.

V. Voy a escuchar lo que dice el Señor:

«Dios anuncia la paz

a su pueblo y a sus amigos».

La salvación está cerca de los que lo temen,

y la gloria habitará en nuestra tierra. R.

V. La misericordia y la fidelidad se encuentran,

la justicia y la paz se besan;

la fidelidad brota de la tierra,

y la justicia mira desde el cielo. R.

V. El Señor nos dará la lluvia,

y nuestra tierra dará su fruto.

La justicia marchará ante él,

y sus pasos señalarán el camino. R.

Segunda lectura

Esperamos unos cielos nuevos y una tierra nueva

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pedro.

No olvidéis una cosa, queridos míos, que para el Señor un día es como mil años y mil

años como un día.

El Señor no retrasa su promesa, como piensan algunos, sino que tiene paciencia con

vosotros, porque no quiere que nadie se pierda sino que todos accedan a la conversión.

Pero el Día del Señor llegará como un ladrón.

Entonces los cielos desaparecerán estrepitosamente, los elementos se disolverán

abrasados y la tierra con cuantas obras hay en ella quedará al descubierto.

Puesto que todas estas cosas van a disolverse de este modo, ¡qué santa y piadosa debe

ser vuestra conducta, mientras esperáis y apresuráis la llegada del Día de Dios!

Ese día los cielos se disolverán incendiados y los elementos se derretirán abrasados.

Pero nosotros, según su promesa, esperamos unos cielos nuevos y una tierra nueva en

los que habite la justicia.

Por eso, queridos míos, mientras esperáis estos acontecimientos, procurad que Dios os

encuentre en paz con él, intachables e irreprochables.

Palabra de Dios.

Aleluya

R. Aleluya, aleluya, aleluya. V. Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos. Toda carne verá la salvación de Dios. R.

Evangelio

Enderezad los senderos del Señor

+ Lectura del santo Evangelio según san Marcos.

Comienza el Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios.

Como está escrito en el profeta Isaías:

«Yo envío a mi mensajero delante de ti, el cual preparará tu camino; voz del que

grita en el desierto: “Preparad el camino del Señor, enderezad sus senderos”»;

se presentó Juan en el desierto bautizando y predicando un bautismo de conversión para

el perdón de los pecados. Acudía a él toda la región de Judea y toda la gente de

Jerusalén. Él los bautizaba en el río Jordán y confesaban sus pecados.

Juan iba vestido de piel de camello, con una correa de cuero a la cintura y se alimentaba

de saltamontes y miel silvestre. Y proclamaba:

«Detrás de mí viene el que es más fuerte que yo y no merezco agacharme para desatarle

la correa de sus sandalias. Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con

Espíritu Santo».

Palabra del Señor.

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