Primera lectura
Si explotáis a viudas y a huérfanos, se encenderá mi ira contra vosotros
Lectura del libro del Éxodo.
Esto dice el Señor:
«No maltratarás ni oprimirás al emigrante, pues emigrantes fuisteis vosotros en la tierra
de Egipto.
No explotarás a viudas ni a huérfanos. Si los explotas y gritan a mí, yo escucharé su
clamor, se encenderá mi ira y os mataré a espada; vuestras mujeres quedarán viudas y
vuestros hijos huérfanos.
Si prestas dinero a alguien de mi pueblo, a un pobre que habita contigo, no serás con él
un usurero cargándole intereses.
Si tomas en prenda el manto de tu prójimo, se lo devolverás antes de ponerse el sol,
porque no tiene otro vestido para cubrir su cuerpo, ¿y dónde, si no, se va a acostar? Si
grita a mí, yo lo escucharé, porque yo soy compasivo».
Palabra de Dios.
Salmo responsorial
R. Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza.
V. Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza;
Señor, mi roca, mi alcázar, mi libertador. R.
V. Dios mío, peña mía, refugio mío,
escudo mío, mi fuerza salvadora, mi baluarte.
Invoco al Señor de mi alabanza
y quedo libre de mis enemigos. R.
V. Viva el Señor, bendita sea mi Roca,
sea ensalzado mi Dios y Salvador:
Tú diste gran victoria a tu rey,
tuviste misericordia de tu ungido. R.
Segunda lectura
Os convertisteis, abandonando los ídolos, para servir a Dios y vivir aguardando la vuelta
de su Hijo
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses.
Hermanos:
Sabéis cómo nos comportamos entre vosotros para vuestro bien. Y vosotros seguisteis
nuestro ejemplo y el del Señor, acogiendo la Palabra en medio de una gran tribulación,
con la alegría del Espíritu Santo. Así llegasteis a ser un modelo para todos los creyentes
de Macedonia y de Acaya.
No solo ha resonado la palabra del Señor en Macedonia y en Acaya desde vuestra
comunidad, sino que además vuestra fe en Dios se ha difundido por doquier, de modo
que nosotros no teníamos necesidad de explicar nada, ya que ellos mismos cuentan los
detalles de la visita que os hicimos: cómo os convertisteis a Dios, abandonando los
ídolos, para servir al Dios vivo y verdadero, y vivir aguardando la vuelta de su Hijo
Jesús desde el cielo, a quien ha resucitado de entre los muertos y que nos libra del
castigo futuro.
Palabra de Dios.
Aleluya
R. Aleluya, aleluya, aleluya. V. El que me ama guardará mi palabra —dice el Señor—, y mi Padre lo amará, y vendremos a él. R.
Evangelio
Amarás al Señor tu Dios, y a tu prójimo como a ti mismo
+ Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
En aquel tiempo, los fariseos, al oír que Jesús había hecho callar a los saduceos, se
reunieron en un lugar y uno de ellos, un doctor de la ley, le preguntó para ponerlo a
prueba:
«Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la ley?».
Él le dijo:
«Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente.
Este mandamiento es el principal y primero. El segundo es semejante a él:
Amarás a tu prójimo como a ti mismo.
En estos dos mandamientos se sostienen toda la Ley y los Profetas».
Palabra del Señor.