domingo, 26 de septiembre de 2027

26º Domingo del Tiempo Ordinario

Ciclo B

Primera lectura

¿Estás tú celoso por mí? ¡Ojalá todo el pueblo profetizara!

Lectura del libro de los Números.

En aquellos días, el Señor bajó en la Nube, habló con Moisés y, apartando algo del

espíritu que poseía, se lo pasó a los setenta ancianos. En cuanto se posó sobre ellos el

espíritu, se pusieron a profetizar. Pero no volvieron a hacerlo.

Habían quedado en el campamento dos del grupo, llamados Eldad y Medad. Aunque

eran de los designados, no habían acudido a la tienda. Pero el espíritu se posó sobre

ellos, y se pusieron a profetizar en el campamento.

Un muchacho corrió a contárselo a Moisés:

«Eldad y Medad están profetizando en el campamento».

Josué, hijo de Nun, ayudante de Moisés desde joven, intervino:

«Señor mío, Moisés, prohíbeselo».

Moisés le respondió:

«¿Es que estás tú celoso por mí? ¡Ojalá todo el pueblo del Señor recibiera el espíritu del

Señor y profetizara!».

Palabra de Dios.

Salmo responsorial

R. Los mandatos del Señor son rectos

y alegran el corazón.

V. La ley del Señor es perfecta

y es descanso del alma;

el precepto del Señor es fiel

e instruye a los ignorantes. R.

V. El temor del Señor es puro

y eternamente estable;

los mandamientos del Señor son verdaderos

y enteramente justos. R.

V. También tu siervo es instruido por ellos

y guardarlos comporta una gran recompensa.

¿Quién conoce sus faltas?

Absuélveme de lo que se me oculta. R.

V. Preserva a tu siervo de la arrogancia,

para que no me domine:

así quedaré limpio e inocente

del gran pecado. R.

Segunda lectura

Vuestra riqueza está podrida

Lectura de la carta del apóstol Santiago.

Atención, ahora, los ricos: llorad a gritos por las desgracias que se os vienen encima.

Vuestra riqueza está podrida y vuestros trajes se han apolillado. Vuestro oro y vuestra

plata están oxidados y su herrumbre se convertirá en testimonio contra vosotros y

devorará vuestras carnes como fuego.

¡Habéis acumulado riquezas... en los últimos días!

Mirad, el jornal de los obreros que segaron vuestros campos, el que vosotros habéis

retenido, está gritando, y los gritos de los segadores han llegado a los oídos del Señor

del universo.

Habéis vivido con lujo sobre la tierra y os habéis dado a la gran vida, habéis cebado

vuestros corazones para el día de la matanza. Habéis condenado, habéis asesinado al

inocente, el cual no os ofrece resistencia.

Palabra de Dios.

Aleluya

R. Aleluya, aleluya, aleluya. V. Tu palabra, Señor, es verdad; santifícanos en la verdad. R.

Evangelio

El que no está contra nosotros está a favor nuestro. Si tu mano te induce a pecar,

córtatela

+ Lectura del santo Evangelio según san Marcos.

En aquel tiempo, Juan dijo a Jesús:

«Maestro, hemos visto a uno que echaba demonios en tu nombre, y se lo hemos querido

impedir, porque no viene con nosotros».

Jesús respondió:

«No se lo impidáis, porque quien hace un milagro en mi nombre no puede luego hablar

mal de mí. El que no está contra nosotros está a favor nuestro».

Y el que os dé a beber un vaso de agua porque sois de Cristo, en verdad os digo que no

se quedará sin recompensa. El que escandalice a uno de estos pequeñuelos que creen,

más le valdría que le encajasen en el cuello una piedra de molino y lo echasen al mar. Si

tu mano te induce a pecar, córtatela: más te vale entrar manco en la vida, que ir con las

dos manos a la “gehenna”, al fuego que no se apaga.

Y, si tu pie te induce a pecar, córtatelo: más te vale entrar cojo en la vida, que ser

echado con los dos pies a la “gehenna”.

Y, si tu ojo te induce a pecar, sácatelo: más te vale entrar tuerto en el reino de Dios, que

ser echado con los dos ojos a la “gehenna”, donde el gusano no muere y el fuego no se

apaga».

Palabra del Señor.

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