domingo, 9 de mayo de 2027

Ascensión

Ciclo B

Primera lectura

A la vista de ellos, fue elevado al cielo

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles.

En mi primer libro, Teófilo, escribí de todo lo que Jesús hizo y enseñó desde el

comienzo hasta el día en que fue llevado al cielo, después de haber dado instrucciones a

los apóstoles que había escogido, movido por el Espíritu Santo.

Se les presentó él mismo después de su pasión, dándoles numerosas pruebas de que

estaba vivo, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles del reino de Dios.

Una vez que comían juntos, les ordenó que no se alejaran de Jerusalén, sino: «aguardad

que se cumpla la promesa del Padre, de la que me habéis oído hablar, porque Juan

bautizó con agua, pero vosotros seréis bautizados con Espíritu Santo dentro de no

muchos días».

Los que se habían reunido, le preguntaron, diciendo:

«Señor, ¿es ahora cuando vas a restaurar el reino a Israel?».

Les dijo:

«No os toca a vosotros conocer los tiempos o momentos que el Padre ha establecido con

su propia autoridad; en cambio, recibiréis la fuerza del Espíritu Santo que va a venir

sobre vosotros y seréis mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaría y “hasta el

confín de la tierra”».

Dicho esto, a la vista de ellos, fue elevado al cielo, hasta que una nube se lo quitó de la

vista. Cuando miraban fijos al cielo, mientras él se iba marchando, se les presentaron

dos hombres vestidos de blanco, que les dijeron:

«Galileos, ¿qué hacéis ahí plantados mirando al cielo? El mismo Jesús que ha sido

tomado de entre vosotros y llevado al cielo, volverá como lo habéis visto marcharse al

cielo».

Palabra de Dios.

LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR [58]

Salmo responsorial

R. Dios asciende entre aclamaciones;

el Señor, al son de trompetas.

O bien:

R. Aleluya.

V. Pueblos todos, batid palmas,

aclamad a Dios con gritos de júbilo;

porque el Señor altísimo es terrible,

emperador de toda la tierra. R.

V. Dios asciende entre aclamaciones;

el Señor, al son de trompetas:

tocad para Dios, tocad;

tocad para nuestro Rey, tocad. R.

V. Porque Dios es el rey del mundo:

tocad con maestría.

Dios reina sobre las naciones,

Dios se sienta en su trono sagrado. R.

Segunda lectura

Lo sentó a su derecha en el cielo

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios.

Hermanos:

El Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, os dé espíritu de sabiduría y

revelación para conocerlo, e ilumine los ojos de vuestro corazón para que comprendáis

cuál es la esperanza a la que os llama, cuál la riqueza de gloria que da en herencia a los

santos, y cuál la extraordinaria grandeza de su poder en favor de nosotros, los creyentes,

según la eficacia de su fuerza poderosa, que desplegó en Cristo, resucitándolo de entre

los muertos y sentándolo a su derecha en el cielo, por encima de todo principado, poder,

fuerza y dominación, y por encima de todo nombre conocido, no solo en este mundo,

sino en el futuro.

Y «todo lo puso bajo sus pies», y lo dio a la Iglesia, como Cabeza, sobre todo. Ella es su

cuerpo, plenitud del que llena todo en todos.

Palabra de Dios.

LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR [58]

Segunda lectura

A la medida de Cristo en su plenitud

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios.

Hermanos:

Yo, el prisionero por el Señor, os ruego que andéis como pide la vocación a la que

habéis sido convocados.

Sed siempre humildes y amables, sed comprensivos, sobrellevaos mutuamente con

amor, esforzándoos en mantener la unidad del Espíritu con el vínculo de la paz. Un solo

cuerpo y un solo Espíritu, como una sola es la esperanza de la vocación a la que habéis

sido convocados. Un Señor, una fe, un bautismo. Un Dios, Padre de todos, que está

sobre todos, actúa por medio de todos y está en todos.

A cada uno de nosotros se le ha dado la gracia según la medida del don de Cristo. Por

eso dice la Escritura:

«Subió a lo alto llevando cautivos

y dio dones a los hombres».

Decir «subió» supone que había bajado a lo profundo de la tierra; y el que bajó es el

mismo que subió por encima de los cielos para llenar el universo.

Y él ha constituido a unos, apóstoles, a otros, profetas, a otros, evangelistas, a otros,

pastores y doctores, para el perfeccionamiento de los santos, en función de su

ministerio, y para la edificación del cuerpo de Cristo; hasta que lleguemos todos a la

unidad en la fe y en el conocimiento del Hijo de Dios, al Hombre perfecto, a la medida

de Cristo en su plenitud.

Palabra de Dios.

Segunda lectura

A la medida de Cristo en su plenitud

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios.

Hermanos:

Yo, el prisionero por el Señor, os ruego que andéis como pide la vocación a la que

habéis sido convocados.

Sed siempre humildes y amables, sed comprensivos, sobrellevaos mutuamente con

amor, esforzándoos en mantener la unidad del Espíritu con el vínculo de la paz. Un solo

cuerpo y un solo Espíritu, como una sola es la esperanza de la vocación a la que habéis

sido convocados. Un Señor, una fe, un bautismo. Un Dios, Padre de todos, que está

sobre todos, actúa por medio de todos y está en todos.

A cada uno de nosotros se le ha dado la gracia según la medida del don de Cristo.

Y él ha constituido a unos, apóstoles, a otros, profetas, a otros, evangelistas, a otros,

pastores y doctores, para el perfeccionamiento de los santos, en función de su

ministerio, y para la edificación del cuerpo de Cristo; hasta que lleguemos todos a la

unidad en la fe y en el conocimiento del Hijo de Dios, al Hombre perfecto, a la medida

de Cristo en su plenitud.

Palabra de Dios.

LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR [58]

Aleluya

R. Aleluya, aleluya, aleluya. V. Id y haced discípulos a todos los pueblos —dice el Señor—; yo estoy con vosotros todos los días, hasta el final de los tiempos. R.

Evangelio

Fue llevado al cielo y se sentó a la derecha de Dios

+ Conclusión del santo Evangelio según san Marcos.

En aquel tiempo, se apareció Jesús a los once y les dijo:

«Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación.

El que crea y sea bautizado se salvará; el que no crea será condenado.

A los que crean, les acompañarán estos signos: echarán demonios en mi nombre,

hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos y, si beben un veneno mortal,

no les hará daño. Impondrán las manos a los enfermos, y quedarán sanos».

Después de hablarles, el Señor Jesús fue llevado al cielo y se sentó a la derecha de Dios.

Ellos se fueron a predicar por todas partes, y el Señor cooperaba confirmando la palabra

con las señales que los acompañaban.

Palabra del Señor.

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