domingo, 30 de mayo de 2027

Corpus Christi

Ciclo B

Primera lectura

Esta es la sangre de la alianza que el Señor ha concertado con vosotros

Lectura del libro del Éxodo.

En aquellos días, Moisés bajó y contó al pueblo todas las palabras del Señor y todos sus

decretos; y el pueblo contestó con voz unánime:

«Cumpliremos todas las palabras que ha dicho el Señor».

Moisés escribió todas las palabras del Señor. Se levantó temprano y edificó un altar en

la falda del monte, y doce estelas, por las doce tribus de Israel. Y mandó a algunos

jóvenes de los hijos de Israel ofrecer al Señor holocaustos e inmolar novillos como

sacrificios de comunión. Tomó Moisés la mitad de la sangre y la puso en vasijas, y la

otra mitad la derramó sobre el altar. Después tomó el documento de la alianza y se lo

leyó en voz alta al pueblo, el cual respondió:

«Haremos todo lo que ha dicho el Señor y le obedeceremos».

Entonces Moisés tomó la sangre y roció al pueblo, diciendo:

«Esta es la sangre de la alianza que el Señor ha concertado con vosotros, de acuerdo con

todas estas palabras».

Palabra de Dios.

Salmo responsorial

R. Alzaré la copa de la salvación,

invocando el nombre del Señor.

O bien:

R. Aleluya.

V. ¿Cómo pagaré al Señor

todo el bien que me ha hecho?

Alzaré la copa de la salvación,

invocando el nombre del Señor. R.

V. Mucho le cuesta al Señor

la muerte de sus fieles.

Señor, yo soy tu siervo,

hijo de tu esclava:

rompiste mis cadenas. R.

V. Te ofreceré un sacrificio de alabanza,

invocando el nombre del Señor.

Cumpliré al Señor mis votos

en presencia de todo el pueblo. R.

SOLEMNIDAD DEL SANTÍSIMO CUERPO Y SANGRE DE CRISTO [168]

Segunda lectura

La sangre de Cristo podrá purificar nuestra conciencia

Lectura de la carta a los Hebreos.

Hermanos:

Cristo ha venido como sumo sacerdote de los bienes definitivos. Su «tienda» es más

grande y más perfecta: no hecha por manos de hombre, es decir, no de este mundo

creado.

No lleva sangre de machos cabríos, ni de becerros, sino la suya propia; y así ha entrado

en el santuario una vez para siempre, consiguiendo la liberación eterna.

Si la sangre de machos cabríos y de toros, y la ceniza de una becerra, santifican con su

aspersión a los profanos, devolviéndoles la pureza externa, ¡cuánto más la sangre de

Cristo, que, en virtud del Espíritu eterno, se ha ofrecido a Dios como sacrificio sin

mancha, podrá purificar nuestra conciencia de las obras muertas, para que demos culto

al Dios vivo!

Por esa razón, es mediador de una alianza nueva: en ella ha habido una muerte que ha

redimido de los pecados cometidos durante la primera alianza; y así los llamados

pueden recibir la promesa de la herencia eterna.

Palabra de Dios.

Hoy puede decirse la secuencia Lauda, Sion, Salvatorem.

SECUENCIA (forma larga)

Alaba, alma mía, a tu Salvador;

alaba a tu guía y pastor

con himnos y cánticos.

Pregona su gloria cuanto puedas,

porque él está sobre toda alabanza,

y jamás podrás alabarle lo bastante.

El tema especial de nuestros loores

es hoy el pan vivo

y que da vida.

El cual se dio en la mesa de la sagrada cena

al grupo de los doce apóstoles

sin género de duda.

Sea, pues, llena, sea sonora,

sea alegre, sea pura

la alabanza de nuestra alma.

Pues celebramos el solemne día

en que fue instituido

este divino banquete.

SOLEMNIDAD DEL SANTÍSIMO CUERPO Y SANGRE DE CRISTO [168]

En esta mesa del nuevo rey,

la pascua nueva de la nueva ley

pone fin a la pascua antigua.

Lo viejo cede ante lo nuevo,

la sombra ante la realidad,

y la luz ahuyenta la noche.

Lo que Jesucristo hizo en la cena,

mandó que se haga

en memoria suya.

Instruidos con sus santos mandatos,

consagramos el pan y el vino,

en sacrificio de salvación.

Es dogma que se da a los cristianos,

que el pan se convierte en carne,

y el vino en sangre.

Lo que no comprendes y no ves,

una fe viva lo atestigua,

fuera de todo el orden de la naturaleza.

Bajo diversas especies,

que son accidentes y no sustancia,

están ocultos los dones más preciados.

Su Carne es alimento y su Sangre bebida;

mas Cristo está todo entero

bajo cada especie.

Quien lo recibe no lo rompe,

no lo quebranta ni lo desmembra;

recíbese todo entero.

Recíbelo uno, recíbenlo mil;

y aquel lo toma tanto como estos,

pues no se consume al ser tomado.

Recíbenlo buenos y malos;

mas con suerte desigual

de vida o de muerte.

Es muerte para los malos,

y vida para los buenos;

SOLEMNIDAD DEL SANTÍSIMO CUERPO Y SANGRE DE CRISTO [168]

mira cómo un mismo alimento

produce efectos tan diversos.

Cuando se divida el Sacramento,

no vaciles, sino recuerda

que Jesucristo tan entero

está en cada parte como antes en el todo.

No se parte la sustancia,

se rompe solo la señal;

ni el ser ni el tamaño

se reducen de Cristo presente.

He aquí el pan de los ángeles,

hecho viático nuestro;

verdadero pan de los hijos,

no lo echemos a los perros.

Figuras lo representaron:

Isaac fue sacrificado;

el cordero pascual, inmolado;

el maná nutrió a nuestros padres.

Buen Pastor, Pan verdadero,

¡oh, Jesús!, ten piedad.

Apaciéntanos y protégenos;

haz que veamos los bienes

en la tierra de los vivientes.

Tú, que todo lo sabes y puedes,

que nos apacientas aquí siendo aún mortales,

haznos allí tus comensales,

coherederos y compañeros

de los santos ciudadanos.

SECUENCIA (forma breve)

He aquí el pan de los ángeles,

hecho viático nuestro;

verdadero pan de los hijos,

no lo echemos a los perros.

Figuras lo representaron:

Isaac fue sacrificado;

el cordero pascual, inmolado;

el maná nutrió a nuestros padres.

SOLEMNIDAD DEL SANTÍSIMO CUERPO Y SANGRE DE CRISTO [168]

Buen Pastor, Pan verdadero,

¡oh, Jesús!, ten piedad.

Apaciéntanos y protégenos;

haz que veamos los bienes

en la tierra de los vivientes.

Tú, que todo lo sabes y puedes,

que nos apacientas aquí siendo aún mortales,

haznos allí tus comensales,

coherederos y compañeros

de los santos ciudadanos.

Aleluya

R. Aleluya, aleluya, aleluya. V. Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo —dice el Señor—; el que coma de este pan vivirá para siempre. R.

Evangelio

Esto es mi cuerpo. Esta es mi sangre

+ Lectura del santo Evangelio según san Marcos.

El primer día de los Ácimos, cuando se sacrificaba el cordero pascual, le dijeron a Jesús

sus discípulos:

«¿Dónde quieres que vayamos a prepararte la cena de Pascua?».

Él envió a dos discípulos diciéndoles:

«Id a la ciudad, os saldrá al paso un hombre que lleva un cántaro de agua; seguidlo, y en

la casa adonde entre, decidle al dueño: “El Maestro pregunta: ¿Cuál es la habitación

donde voy a comer la Pascua con mis discípulos?”.

Os enseñará una habitación grande en el piso de arriba, acondicionada y dispuesta.

Preparádnosla allí».

Los discípulos se marcharon, llegaron a la ciudad, encontraron lo que les había dicho y

prepararon la Pascua.

Mientras comían, Jesús tomó pan y, pronunciando la bendición, lo partió y se lo dio

diciendo:

«Tomad, esto es mi cuerpo».

Después tomó el cáliz, pronunció la acción de gracias, se lo dio y todos bebieron.

Y les dijo:

«Esta es mi sangre de la alianza, que es derramada por muchos. En verdad os digo que

no volveré a beber del fruto de la vid hasta el día que beba el vino nuevo en el reino de

Dios».

Después de cantar el himno, salieron para el monte de los Olivos.

Palabra del Señor.

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