domingo, 9 de marzo de 2025

1er Domingo de Cuaresma

Ciclo C

Primera lectura

Cuando venga un extranjero, lo escucharás

Lectura del primer libro de los Reyes.

En aquellos días, Salomón oró en el templo, diciendo:

«Al extranjero, al que no es de tu pueblo Israel y viene de un país lejano a orar en este

templo a causa de tu Nombre —porque oirán hablar de tu gran Nombre, de tu mano

fuerte y de tu brazo extendido—, tú lo escucharás en los cielos, lugar de tu morada;

harás al extranjero según lo que te pida, para que todos los pueblos de la tierra conozcan

tu Nombre y te respeten como tu pueblo Israel, y reconozcan que tu Nombre es

invocado en este templo que yo he construido».

Palabra de Dios.

Salmo responsorial

R. Id al mundo entero

y proclamad el Evangelio.

O bien:

R. Aleluya.

V. Alabad al Señor todas las naciones,

aclamadlo todos los pueblos. R.

V. Firme es su misericordia con nosotros,

su fidelidad dura por siempre. R.

Segunda lectura

Si siguiera todavía agradando a los hombres, no sería siervo de Cristo

Comienzo de la carta del apóstol san Pablo a los Gálatas.

Pablo, apóstol no de parte de hombres ni por mediación de ningún hombre, sino por

Jesucristo y Dios Padre, que lo resucitó de entre los muertos, y todos los hermanos que

están conmigo, a las iglesias de Galacia.

Me maravilla que hayáis abandonado tan pronto al que os llamó por la gracia de Cristo, y

os hayáis pasado a otro evangelio.

No es que haya otro evangelio; lo que pasa es que algunos os están turbando y quieren

deformar el Evangelio de Cristo.

Pues bien, aunque nosotros mismos o un ángel del cielo os predicara un evangelio distinto

del que os hemos predicado, ¡sea anatema!

Lo he dicho y lo repito: Si alguien os anuncia un evangelio diferente del que recibisteis,

¡sea anatema!

Cuando digo esto, ¿busco la aprobación de los hombres, o la de Dios?, ¿o trato de agradar

a los hombres? Si siguiera todavía agradando a los hombres, no sería siervo de Cristo.

Palabra de Dios.

Aleluya

R. Aleluya, aleluya, aleluya. V. Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Unigénito; todo el que cree en él tiene vida eterna. R.

Evangelio

Ni en Israel he encontrado tanta fe

+ Lectura del santo Evangelio según san Lucas.

En aquel tiempo, cuando Jesús terminó de exponer todas sus enseñanzas al pueblo,

entró en Cafarnaún.

Un centurión tenía enfermo, a punto de morir, a un criado a quien estimaba mucho. Al

oír hablar de Jesús, el centurión le envió unos ancianos de los judíos, rogándole que

viniese a curar a su criado. Ellos, presentándose a Jesús, le rogaban encarecidamente:

«Merece que se lo concedas, porque tiene afecto a nuestra gente y nos ha construido la

sinagoga».

Jesús se puso en camino con ellos. No estaba lejos de la casa, cuando el centurión le

envió unos amigos a decirle:

«Señor, no te molestes, porque no soy digno de que entres bajo mi techo; por eso

tampoco me creí digno de venir a ti personalmente. Dilo de palabra y mi criado quedará

sano. Porque también yo soy un hombre sometido a una autoridad y con soldados a mis

órdenes; y le digo a uno: “Ve”, y va; al otro: “Ven”, y viene; y a mi criado: “Haz esto”,

y lo hace».

Al oír esto, Jesús se admiró de él y, volviéndose a la gente que lo seguía, dijo:

«Os digo que ni en Israel he encontrado tanta fe».

Y al volver a casa, los enviados encontraron al siervo sano.

Palabra del Señor.

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