Primera lectura
Apocalipsis 21, 1-5a
Yo, Juan, vi la ciudad santa, la nueva Jerusalén, que bajaba del cielo, de la
presencia de Dios. Estaba dispuesta como una novia que se adorna para su
prometido. Y oí una fuerte voz que venía del trono y decía: “Dios habita aquí
con los hombres. Vivirá con ellos, ellos serán su pueblo y Dios mismo estará
con ellos como su Dios. Secará todas las lágrimas de ellos, y ya no habrá
muerte, ni llanto, ni lamento, ni dolor, porque todo lo que antes existía ha
dejado de existir.”
El que estaba sentado en el trono dijo: “Yo hago nuevas todas las cosas.”
Palabra de Dios
Segunda lectura
san Pablo a los Corintios 3, 9b-11.16-17
Hermanos: vosotros sois el campo que Dios trabaja, el edificio que Dios construye. Yo
soy el maestro albañil al que Dios permitió poner los fundamentos, y otro es el que está
construyendo sobre ellos. Pero cada uno debe tener cuidado de cómo construye, pues
nadie puede poner otro fundamento que el que ya está puesto: Jesucristo.
¿Acaso no sabéis que sois templo de Dios y que el Espíritu de Dios vive en vosotros? Si
alguien destruye el templo de Dios, Dios le destruirá a él, porque el templo de Dios es
santo. Ese templo sois vosotros mismos.
Evangelio
s san Lucas 19, 1-10
Jesús entró en Jericó e iba atravesando la ciudad. Vivía en ella un hombre
rico llamado Zaqueo, jefe de los que cobraban impuestos para Roma.
Quería conocer a Jesús, pero no conseguía verle, porque había mucha gente
y Zaqueo era de baja estatura. Así que, echando a correr, se adelantó, y
para alcanzar a verle se subió a un árbol junto al cual tenía que pasar Jesús.
Al llegar allí, Jesús miró hacia arriba y le dijo:
–Zaqueo, baja en seguida porque hoy he de quedarme en tu casa.
Zaqueo bajó aprisa, y con alegría recibió a Jesús. Al ver esto comenzaron
todos a criticar a Jesús, diciendo que había ido a quedarse en casa de un
pecador. Pero Zaqueo, levantándose entonces, dijo al Señor:
–Mira, Señor, voy a dar a los pobres la mitad de mis bienes; y si he robado
algo a alguien, le devolveré cuatro veces más.
Jesús le dijo:
–Hoy ha llegado la salvación a esta casa, porque este hombre también es
descendiente de Abraham. Pues el Hijo del hombre ha venido a buscar y
salvar lo que se había perdido.