Primera lectura
Yo exalto al árbol humilde
Lectura de la profecía de Ezequiel.
Esto dice el Señor Dios:
«También yo había escogido una rama de la cima del alto cedro y la había plantado; de
las más altas y jóvenes ramas arrancaré una tierna y la plantaré en la cumbre de un
monte elevado; la plantaré en una montaña alta de Israel, echará brotes y dará fruto.
Se hará un cedro magnífico.
Aves de todas clases anidarán en él, anidarán al abrigo de sus ramas.
Y reconocerán todos los árboles del campo que yo soy el Señor, que humillo al árbol
elevado y exalto al humilde, hago secarse el árbol verde y florecer el árbol seco.
Yo, el Señor, lo he dicho y lo haré».
Palabra de Dios.
Salmo responsorial
R. Es bueno darte gracias, Señor.
V. Es bueno dar gracias al Señor
y tocar para tu nombre, oh Altísimo;
proclamar por la mañana tu misericordia
y de noche tu fidelidad. R.
V. El justo crecerá como una palmera,
se alzará como un cedro del Líbano:
plantado en la casa del Señor,
crecerá en los atrios de nuestro Dios. R.
V. En la vejez seguirá dando fruto
y estará lozano y frondoso,
para proclamar que el Señor es justo,
mi Roca, en quien no existe la maldad. R.
Segunda lectura
En destierro o en patria, nos esforzamos en agradar al Señor
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios.
Hermanos:
Siempre llenos de buen ánimo y sabiendo que, mientras habitamos en el cuerpo,
estamos desterrados lejos del Señor, caminamos en fe y no en visión.
Pero estamos de buen ánimo y preferimos ser desterrados del cuerpo y vivir junto al
Señor.
Por lo cual, en destierro o en patria, nos esforzamos en agradarlo.
Porque todos tenemos que comparecer ante el tribunal de Cristo para recibir cada cual
por lo que haya hecho mientras tenía este cuerpo, sea el bien o el mal.
Palabra de Dios.
Aleluya
R. Aleluya, aleluya, aleluya. V. La semilla es la palabra de Dios, y el sembrador es Cristo; todo el que lo encuentra vive para siempre. R.
Evangelio
Es la semilla más pequeña, y se hace más alta que las demás hortalizas
+ Lectura del santo Evangelio según san Marcos.
En aquel tiempo, Jesús decía al gentío:
«El reino de Dios se parece a un hombre que echa semilla en la tierra. Él duerme de
noche y se levanta de mañana; la semilla germina y va creciendo, sin que él sepa cómo.
La tierra va produciendo fruto sola: primero los tallos, luego la espiga, después el grano.
Cuando el grano está a punto, se mete la hoz, porque ha llegado la siega».
Dijo también:
«¿Con qué podemos comparar el reino de Dios? ¿Qué parábola usaremos? Con un
grano de mostaza: al sembrarlo en la tierra es la semilla más pequeña, pero después de
sembrada crece, se hace más alta que las demás hortalizas y echa ramas tan grandes que
los pájaros del cielo pueden anidar a su sombra».
Con muchas parábolas parecidas les exponía la palabra, acomodándose a su entender.
Todo se lo exponía con parábolas, pero a sus discípulos se lo explicaba todo en privado.
Palabra del Señor.