Primera lectura
Suscitaré un profeta y pondré mis palabras en su boca
Lectura del libro del Deuteronomio.
Moisés habló al pueblo diciendo:
«El Señor, tu Dios, te suscitará de entre los tuyos, de entre tus hermanos, un profeta
como yo. A él lo escucharéis. Es lo que pediste al Señor, tu Dios, en el Horeb el día de
la asamblea: “No quiero volver a escuchar la voz del Señor mi Dios, ni quiero ver más
ese gran fuego, para no morir”.
El Señor me respondió: “Está bien lo que han dicho. Suscitaré un profeta de entre sus
hermanos, como tú. Pondré mis palabras en su boca, y les dirá todo lo que yo le mande.
Yo mismo pediré cuentas a quien no escuche las palabras que pronuncie en mi nombre.
Y el profeta que tenga la arrogancia de decir en mi nombre lo que yo no le haya
mandado, o hable en nombre de dioses extranjeros, ese profeta morirá”».
Palabra de Dios.
Salmo responsorial
R. Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor:
«No endurezcáis vuestro corazón».
V. Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos. R.
V. Entrad, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía. R.
V. Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y me tentaron, aunque habían visto mis obras». R.
Segunda lectura
La soltera se preocupa de los asuntos del Señor, de ser santa
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios.
Hermanos:
Quiero que os ahorréis preocupaciones: el no casado se preocupa de los asuntos del
Señor, buscando contentar al Señor; en cambio, el casado se preocupa de los asuntos del
mundo, buscando contentar a su mujer, y anda dividido.
También la mujer sin marido y la soltera se preocupan de los asuntos del Señor, de ser
santa en cuerpo y alma; en cambio, la casada se preocupa de los asuntos del mundo,
buscando contentar a su marido.
Os digo todo esto para vuestro bien; no para poneros una trampa, sino para induciros a
una cosa noble y al trato con el Señor sin preocupaciones.
Palabra de Dios.
Aleluya
R. Aleluya, aleluya, aleluya. V. El pueblo que habitaba en tinieblas vio una luz grande; a los que habitaban en tierra y sombras de muerte, una luz les brilló. R.
Evangelio
Les enseñaba con autoridad
+ Lectura del santo Evangelio según san Marcos.
En la ciudad de Cafarnaún, el sábado entró Jesús en la sinagoga a enseñar; estaban
asombrados de su enseñanza, porque les enseñaba con autoridad y no como los escribas.
Había precisamente en su sinagoga un hombre que tenía un espíritu inmundo y se puso
a gritar:
«¿Qué tenemos que ver nosotros contigo, Jesús Nazareno? ¿Has venido a acabar con
nosotros? Sé quién eres: el Santo de Dios».
Jesús lo increpó:
«¡Cállate y sal de él!».
El espíritu inmundo lo retorció violentamente y, dando un grito muy fuerte, salió de él.
Todos se preguntaron estupefactos:
«¿Qué es esto? Una enseñanza nueva expuesta con autoridad. Incluso manda a los
espíritus inmundos y lo obedecen».
Su fama se extendió enseguida por todas partes, alcanzando la comarca entera de
Galilea.
Palabra del Señor.